La felicidad en Bután, algo Real
En Bután,
un pequeño país montañoso del sur de Asia, la felicidad es “Real”, y lo escribo
en mayúsculas, por que Jigme Singye Wangchuck, rey de Bután desde 1972,
introdujo el término “Felicidad Nacional Bruta” (FNB) como indicador del
progreso del país y la calidad de vida y bienestar de sus habitantes. Los
pilares del FNB son la preservación y promoción de la cultura, la conservación del medio ambiente, el desarrollo sostenible y equitativo y el
establecimiento de un buen gobierno.
La
población no llega al millón de habitantes, viven de la agricultura y la
ganadería principalmente, pero la tasa
de paro durante el año 2012 no superó el 3%, y
los servicios tan básicos como el agua, la electricidad, la educación y
la sanidad son gratis. Exportan electricidad a India, y durante el año 2007 Bután
fue la segunda economía que más rápido creció en el mundo.
No todo es perfecto en Bután, es uno de los pocos países en
los que aún no está reconocido el sufragio femenino, y quizás por su situación
geopolítica, los datos estadísticos no son equiparables a los de otros países
europeos (llamados del 1er mundo), pero sus ideales, quizás para nosotros
demasiados espirituales, les han llevado a un sistema de gobierno pensado en el
bienestar del pueblo, en el respeto a su entorno, en un desarrollo que es
posible, pero con los cimientos de que el crecimiento del PIB no siempre se traduce en crecimiento del
índice de la
Felicidad Nacional Bruta.
Tanta importancia tiene la felicidad, que la Asamblea General
de la ONU, aprobó
el 19 de julio de 2011, la resolución "La felicidad: hacia un enfoque holístico del desarrollo", donde la reconoce como “UN OBJETIVO Y ASPIRACIÓN UNIVERSAL”.
