miércoles, 29 de mayo de 2013

La felicidad en Bután, algo Real



La felicidad en Bután, algo Real


The Buddhist Taktshang Goemba
En Bután, un pequeño país montañoso del sur de Asia, la felicidad es “Real”, y lo escribo en mayúsculas, por que Jigme Singye Wangchuck, rey de Bután desde 1972, introdujo el término “Felicidad Nacional Bruta” (FNB) como indicador del progreso del país y la calidad de vida y bienestar de sus habitantes. Los pilares del FNB son la preservación y promoción de la cultura, la conservación del medio ambiente, el desarrollo sostenible y equitativo y el establecimiento de un buen gobierno.

La población no llega al millón de habitantes, viven de la agricultura y la ganadería principalmente, pero  la tasa de paro durante el año 2012 no superó el 3%, y  los servicios tan básicos como el agua, la electricidad, la educación y la sanidad son gratis. Exportan electricidad a India, y durante el año 2007 Bután fue la segunda economía que más rápido creció en el mundo.

No todo es perfecto en Bután, es uno de los pocos países en los que aún no está reconocido el sufragio femenino, y quizás por su situación geopolítica, los datos estadísticos no son equiparables a los de otros países europeos (llamados del 1er mundo), pero sus ideales, quizás para nosotros demasiados espirituales, les han llevado a un sistema de gobierno pensado en el bienestar del pueblo, en el respeto a su entorno, en un desarrollo que es posible, pero con los cimientos de que el crecimiento del PIB  no siempre se traduce en crecimiento del índice de la Felicidad Nacional Bruta.

Tanta importancia tiene la felicidad, que la Asamblea General de la ONU, aprobó el 19 de julio de 2011, la resolución "La felicidad: hacia un enfoque holístico del desarrollo", donde la reconoce como “UN OBJETIVO Y ASPIRACIÓN UNIVERSAL”.